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Uno de los mayores
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Katherine Neville |
Nació
el 4 de abril de 1945 en Estados Unidos y ya desde muy niña
sintió la necesidad imperiosa de escribir y de imaginar historias
complejas. Su salto al éxito le llegó temprano: la publicación
de su primera novela, El Ocho, fue saludada como la precursora
de un nuevo género literario. Su biblioteca, de más
de 6.000 volúmenes, explica de dónde saca la sorprendente
información que puebla sus obras. Javier Sierra la entrevistó
en 1998 en una de sus frecuentes visitas a España.
[1]
- [2]
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Sus Libros

El
Ocho
(Ediciones B, 1990)
Alquimia, cábala, masonería, números mágicos,
constantes geométricas antiguas y mucho más desfilan por
esta obra maestra del género de la narrativa del misterio. Sus
descripciones del periodo revolucionario francés, sumados a la
extraña búsqueda a la que se ve abocada Catherine Velis,
su protagonista, confieren a esta narración un ritmo trepidante.


Riesgo
Calculado
(Ediciones B, 1994)
Es el menos esotérico de sus libros. Verity Banks es una importante
ejecutiva del Banco Mundial,prestigisa organización financiera
que opera entodo el mundo. Vive y respira dinero fuerte, pero cuando
su poderoso jefe le propone un cambio de sección, se ve asaltada
por pensamientos extraños. La asociación con un mago de
las finanzas le permite llevar adelante su plan: Lograr una inversión
de cien millones de dólares para obtener treinta de beneficio
al cabo de tres meses. Claro que en el camino le esperan a Verity las
situaciones más extrañas - peligros mortales, amoríos,
amenazas- que ponen en serio peligro su plan y su vida misma.


El
Círculo Mágico
(Ediciones B, 1998)
Aunque es la tercera novela de Katherine Neville, en realidad es la
segunda que aborda temáticas ocultistas y de historia ignorada.
En ella abunda en el estilo que estrenó en El Ocho y en el que
intercalaba escenas contemporáneas con descripciones históricas.
Ariel, el protagonista, se verá impelido a buscar objetos de
poder de origen judío después de que unos extraños
manuscritos caigan en sus manos. De esta forma se encontrará
en el centro de una trama que le ayudará a comprender los vertiginosos
cambios que aún hoy rodean lo que muchos creen que es un "salto
de Era" hacia Acuario.
Enlaces
Relacionados
Página
oficial de Katherine Neville
Página
oficiosa de Katherine Neville
Entrevista
a Katherine Neville
Versión
Imprimible

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La madre de la novela esotérica
 atherine
Neville es una escritora mundialmente conocida por sus novelas sembradas
de hermetismo, magia y claves ocultas de la Historia. Fue en España
donde alcanzó uno de sus éxitos más notables
al convertir su opera prima, El Ocho (Ediciones B), en un
bestseller de larga duración que todavía hoy
se asoma ocasionalmente a las listas de libros más vendidos.
Fue publicado en octubre de 1990 en nuestro país y para cuando
tuve la oportunidad de entrevistarme con ella en Madrid, recién
estrenada la primavera de 1998, su obra cabalgaba ya a lomos de su
decimoctava edición.
La
excusa que utilizó el destino para cruzar brevemente nuestros
caminos fue la campaña de lanzamiento de El círculo
mágico. Recuerdo que Katherine me observó con sus
pequeños ojos claros y vivaces. Tenía entonces 52 años
y un irresistible atractivo para mí: ella era de las pocas
narradoras contemporáneas que habían sabido salpicar
sus obras de las dosis justas de esoterismo, historia oculta y misterio,
mucho antes de que esos ingredientes fueran mezclados en otros cócteles
notables por Matilde Asensi o Dan Brown. Hablaba con fluidez de conceptos
desaparecidos hace siglos, como el de eones –los ciclos
de tiempo griegos que ella asimiló a las eras astrológicas
de unos dos mil años de duración–, y en su vocabulario
aparecían con frecuencia términos esotéricos
de gran calado.
| El
podio de Hitler |
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Cuando Adolf Hitler llegó
a la cancillería de Alemania, el 30 de enero de
1933, ordenó de inmediato la reconstrucción
y la consagración de la Irminsul destruida por
Carlomagno. En la cercana Paderborn, Himmler remodeló
el castillo de Wewelsburg para la Orden de los Caballeros
Teutónicos. Cuando Hitler ordenó a su arquitecto,
Albert Speer, que copiara en los terrenos de Nüremberg
el diseño del templo de Zeus en Pérgamo,
en la costa turca, el Instituto Alemán de Zahoríes
no se limitó a rastrear la zona para localizar
las principales fuerzas terrestres, sino que determinó
a partir de las interpretaciones arquitectónicas
que la estructura del templo de cuatrocientos metros donde
iba a colocarse el podio de Hitler no estaría bien
situado para controlar todos los poderes geománticos.
De modo que el emplazamiento del edificio se trasladó
unos centenares de metros de distancia hacia el oeste,
lo que obligó a drenar un lago y desviar una vía
férrea.
(El círculo mágico. Pág.
451)
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El
Ocho recogió esa habilidad magistral. La suya es la historia
de un poderoso ajedrez imaginario que, según ella, no sólo
influyó a Carlomagno sino a otros muchos grandes hombres del
pasado. En El círculo mágico abundó
en esa idea de los "objetos de poder", aunque en su trama
quienes importan de verdad son las vidas de personajes como Napoleón,
Jesús de Nazaret o Adolf Hitler, extrañamente condicionadas
por acontecimientos mágicos a los que pocos historiadores han
dado la importancia que merecen. Es éste un relato peculiar
lleno de ecos evocadores, que cimentó muy bien lo que fue nuestra
conversación. Hoy la rescato de mi archivo para disfrute de
los internautas.
Radiestesia
nazi
-En sus novelas –atino a preguntarle
después de un breve intercambio de saludos en el hall del hotel
NH Alcalá de Madrid– da la impresión
de que la historia de la Humanidad ha estado influida desde siempre
por elementos mágicos...
La escritora sonríe, tal vez atónita
de no encontrarse con un periodista que le pregunte cuántos
miles de ejemplares lleva vendidos de sus obras.
-En todos los mitos y leyendas de la antigüedad
hay, en efecto, un elemento mágico evidente. La magia era una
parte muy importante de todas aquellas culturas, que veneraron a una
naturaleza que no entendían.
-Pero eso no sólo ocurrió
en nuestro remoto pasado. En su nueva novela, por ejemplo, dedica
muchas páginas a la veneración que Hitler sintió
por una reliquia mágica: la lanza de Longinos, la que atravesó
el costado de Cristo. ¿Cómo valora usted la influencia
de las creencias mágicas en hombres como Hitler o Carlomagno?
-Vaya pregunta –vuelve a sonreír–.
Creo que en muchas culturas en las que se comparte un sistema de creencias
común se atribuye a ciertos objetos un poder, independientemente
de que lo tengan o no. Eso fue lo que pasó cuando Hitler se
hizo con la lanza de Longinos. Es un hecho constatado que el Führer
se apropió de muchas reliquias imperiales de los Habsburgo,
trasladándolas desde Viena a Nüremberg con la intención
de que su pueblo las venerara. Había investido en ellas poderes
que él, a su vez, había tomado de la mitología
germánica.
Hablar de Hitler no parece complacerla demasiado.
De hecho, entre sorbo y sorbo a su copa de agua, me comenta que cuando
comenzó a escribir El círculo mágico
no pensaba dedicar tanto espacio a sus obsesiones ocultistas. Sin
embargo, casi sin querer, se vio abocada a una investigación
mucho más profunda de lo que jamás hubiera sospechado.
Me puso en bandeja mi siguiente pregunta:
-¿Se refiere a sus averiguaciones
sobre las corrientes telúricas que cruzaban los principales
escenarios públicos desde donde Hitler arengaba a sus tropas?
Neville dio un respingo.
-Así es. Hace algún tiempo un grupo
de amigos me pusieron en contacto con la Academia Alemana de Radiestesia,
en el sur de Alemania, invitándome a participar en una investigación
con ellos y sus sofisticados equipos técnicos. Éramos
seis y, en efecto, fuimos a la escena de las arengas más multitudinarias
de Hitler en Nüremberg. El día era tenebroso, frío,
oscuro... como en las novelas de Stephen King –ríe–.
Todos íbamos en busca del punto de confluencia de las tres
"líneas telúricas de poder de Europa" y con
las varillas localizamos que su punto de confluencia se ubicaba justo
bajo el podio del Führer.
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