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40 países editarán "La cena secreta" de Javier Sierra.
Uno de los mayores
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Robert Schoch |
A
mediados del año 2002 se publicaba en español Escrito
en las rocas. Se trata de la obra de uno de los geólogos
más controvertidos del momento. Convencido de que puede aportar
nuevos enfoques a la arqueología, ha revolucionado a los egiptólogos
con sus propuestas sobre la edad de la Esfinge, situándola
en más de 7.000 años. Javier Sierra lo entrevistó
en la República de San Marino.
[1]
- [2] - [3]
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Sus Libros

Escrito
en las rocas
(Oberon, 2002)
Tras la polémica mundial despertada por Robert Schoch tras sus
análisis geológicos para datar la Esfinge, decidió
poner por escrito todos los detalles de su trabajo. Hasta la publicación
de "Escrito en las rocas" sólo teníamos referencias
suyas por Hancock, West y Bauval, pero su libro nos descubre a un científico
riguroso, que es prudente a la hora de hablar de "civilización
prediluviana", pero que admite que antes de la última Era
Glacial, hace unos 9.000 años, debió existir en varias
partes del mundo una cultura poderosa capaz de levantar obras colosales.


Los
viajes de los constructores de pirámides
(Oberon, 2003)
Tras el éxito de "Escrito en las Rocas", Robert Schoch
tuvo la ocasión de viajar a multitud de lugares en los que existían
ruinas antiguas, muy deterioradas geológicamente, y que planteaban
de nuevo el problema de la edad de algunos monumentos. En junio de 2002
estuvo en Güímar, Tenerife, admirando sus pirámides
y reabriendo la cuestión de si los antiguos circunnavegaron el
planeta dejando construcciones casi idénticas en todas las latitudes.
Fruto de sus viajes y de esas preguntas, nació este nuevo ensayo.
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-Díganos,
después de asegurar que la Esfinge es, como poco, tres mil
años más antigua que lo que aseguran los egiptólogos,
¿cree que estos han cambiado en algo su opinión?
-Creo que algo sí –responde–.
Incluso los egiptólogos más convencionales están
revisando algunas ideas. Sobre todo los que creen que la cara de la
Esfinge no es de Kefrén, sino de Keops. Todo lleva su tiempo.
Pero lo más importante que ha ocurrido en esta década,
desde mi punto de vista, es que otros geólogos han investigado
independientemente el problema. Los doctores David Coxill y Colin
Reader, han llegado exactamente a las mismas conclusiones sobre los
procesos de erosión acuática del cuerpo de la Esfinge,
y creen que es muy anterior a la época de Kefrén, en
el 2500 a.C.
Soy geólogo y lo más importante para
mí es que otros geólogos estén de acuerdo con
mi trabajo.
-Pero Mark Lehner, la principal autoridad
contemporánea en la Esfinge, de la Universidad de Chicago,
no ha cambiado su opinión sobre una Esfinge del 2500 a.C...
-No –sonríe–. Mark Lehner no
cambia. Sabemos que mucha gente se encierra en sus creencias particulares
y su trabajo, y Lehner tiene una relación con la Esfinge muy
extraña: empezó trabajando para la Fundación
Edgar Cayce, de un vidente muy famoso en Estados Unidos, que sostiene
que la Esfinge es muy antigua. Y luego, tras defender las profecías
de Cayce de que existía cierta "sala de los archivos"
bajo la Esfinge, se fue al otro extremo, el de la más rancia
y convencional egiptología. Mark Lehner ha estudiado la Esfinge
desde un punto de vista extremo a otro, y eso, me temo, le impide
regresar a una posición más abierta.
-¿Y
cuál es la opinión de sus colegas de la Universidad
de Boston sobre estas investigaciones que usted conduce?
-¡Eso es otro tema! Hoy por hoy, he recibido
muchos ataques desde el campo arqueológico y egiptológico
de la Universidad, porque tienen un punto de vista convencional. La
verdad es que no tengo mucha relación con ellos. Pero, por
otro lado, hay otros colegas, en el campo geológico, en el
terreno de las ciencias naturales, no en las clásicas o en
Arqueología, que no presentan ninguna objeción a lo
que yo hago. Hay una gran división, incluso en mi Universidad.
-¿Cree que, en adelante, las autoridades
egipcias estarán abiertas a nuevas investigaciones de carácter
geológico después de leer sus conclusiones?
-Creo que ya hay indicativos que permiten suponer
que sí. Será dentro de poco.
-¿Usted planea...?
-Continuaré, desde luego. Una de las cosas
sobre las que John Anthony West y yo hablamos a menudo, es de llevar
un nuevo equipo de geólogos al lugar, para que examinen la
Esfinge con objetividad y obtengan nuevos datos que corrijan cualquier
posible error nuestro.
Aprueba
el "difusionismo"
-Usted está trabajando ahora sobre
otras estructuras piramidales alrededor del mundo. ¿Nos podría
poner al corriente de sus avances?
Robert Schoch sonríe por primera vez en toda
nuestra conversación.
-Estoy en ello –dice–. Como sabe, desde
mi trabajo con la Esfinge en Egipto, hay dos cosas en las que me he
ido interesando cada vez más: en los orígenes de la
civilización, en la sofisticación de las relaciones
humanas. La evidencia nos dice que ocurrieron muchas más cosas
en periodos muy antiguos de lo que nunca habíamos imaginado.
Mucho más de lo que nos enseñaron en la Universidad.
Y examinando el problema de las pirámides en la antigüedad,
las he encontrado en todo el mundo y he hallado un buen número
de conexiones entre ellas.
-¿De
veras?
-Sí. Y no son conexiones superficiales. Cuando
analizas su estructura arquitectónica, los ritos y la mitología
que las rodean... tienen tanto en común, incluso habiendo océanos
de por medio, que me están obligando a buscar coincidencias
genéticas, lingüísticas y hasta alimentarias entre
las culturas que las levantaron. Y básicamente he llegado a
la conclusión herética de que la vieja y denostada teoría
del difusionismo es válida. Que en tiempos antiguos hubo contactos
culturales en todo el mundo, incluyendo al otro lado de los océanos...
Los océanos no eran esas barreras enormes que separaban los
continentes y sus gentes, que es la visión clásica.
Hay algo en el mundo antiguo, tanto en Egipto como
en China o Japón, Sumeria o Europa, que conecta con el Nuevo
Mundo. Las pirámides, por tanto, están rodeadas de aspectos
culturales que indican que algo muy interesante ocurrió en
torno a ellas.
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