Lunes, 23 enero a las 01:30:34
En un agreste paraje a casi 4.000 metros de altura y rodeado de miles de personas en trajes multicolores, Evo Morales, descalzo y en traje ceremonial, recibió el sábado de sacerdotes andinos poderes espirituales para que le guíen en su gestión como el primer presidente indígena de Bolivia.
____________________________
LA VOZ
21 de Enero de 2006
http://www.azcentral.com/lavoz/spanish/latin-america/articles/latin-america_153900.html
Algunos de los bolivianos asistentes a la ceremonia celebrada en un templo de su cultura ancestral--la Tiwanaku, como el nombre de este poblado a 71 kilómetros al este de La Paz--, advirtieron que en caso que Morales, de 46 años, no cumpla sus promesas, ellos volverán a las calles en protesta por sus reclamos sociales.
La ceremonia indígena comenzó con Morales, de la etnia aymara --una de las 36 que hay en Bolivia--, ingresando a la pirámide de Akapana, donde se colocó el traje ceremonial, luego aceptó de sacerdotes en túnicas blancas un bastón que simboliza el liderazgo indígena y después, solo, caminó descalzo en el templo Kalasasaya y llegar a una puerta de piedra y desde allí saludar a la multitud.
"Viva Evo", "Viva Evo" se escuchó gritar a la multitud emocionada que lanzaba petardos al aire y ondeaban banderas de cuadros multicolores o 'wiphala', que representa la resistencia de los pueblos indígenas.
"Hoy día empieza el nuevo año para los pueblos originarios del mundo...buscamos igualdad, justicia, una nueva era, un nuevo milenio para todos los pueblos del mundo", dijo Morales.
Llamó a toda la sociedad boliviana incluyendo industriales, clase media e intelectuales a sumarse a la labor del nuevo gobierno para solucionar los problemas del país. "Solo quiero decir desde este lugar sagrado...queremos gobernar con honestidad, con responsabilidad".
Ratificó que buscará la aprobación de una ley en el congreso para convocar una asamblea nacional constituyente y modificará políticas económicas "neoliberales".
"En el mundo gobiernan los ricos...los pobres también tenemos derecho" a gobernar, afirmó.
"Esta lucha no se para, esta lucha no termina...Tenemos la obligación y la tarea de crear conciencia en el mundo entero para que las mayoría nacionales, los pobres del mundo, conduzcan su país para cambiar la situación económica de su país, y desde acá impulsaremos que los pobres también tenemos derecho a gobernarnos, y en Bolivia los pueblos indígenas también tenemos derecho a ser presidentes".
"Por eso, hermanas y hermanos, gracias al voto de ustedes, primeros en la historia boliviana, aymaras, quechuas, mojeños, somos presidentes, no solamente Evo es el presidente, hermanas y hermanos", aseguró.
Luego del acto siguió una gran fiesta con un inmenso pastel elaborado del grano local quinua, para alimentar por lo menos a 40.000 personas. La torta fue decorada con una réplica del rostro de Morales y la montaña sagrada andina, Illimani.
Entre danzas callejeras y música, cientos de personas comieron y festejaron por más de tres horas.
También asistieron a la ceremonia indígena, el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage; el peruano Allan Wagner, Secretario General de la Comunidad Andina y el colombiano José Antonio Ocampo, Secretario Adjunto de Asuntos Políticos de la ONU, entre otros.
Pero quien estuvo más cerca, hombro a hombro con Morales, hasta que el presidente electo llegó a la puerta del templo fue el mandatario de Eslovenia, Janez Drnovsek.
Al acto acudieron al menos entre 50.000 a 70.000 personas, según las estimaciones del teniente coronel de la policía Renán Quintero.
Desde temprano, cientos caminaron unos cinco kilómetros de camino polvoriento para llegar al templo de piedra y planta rectangular, donde indígenas ataviados en coloridos trajes sostenían en astas las banderas tanto de países latinoamericanos como de los nueve departamentos de este país andino de 8,5 millones de habitantes.
Al borde del camino, María Flores, de 48 años, ofrecía emparedados de cerdo, tomate y lechuga al equivalente a 25 centavos de dólar. "Me gano la vida vendiendo. He venido vender hoy día a ganarme unos pesos, pero también a celebrar por Evo Morales", dijo.
"Pero si nos defrauda, la gente va a salir a protestar a las calles", aseguró Flores.
En busca de poderes espirituales, Morales llegó a este templo, restos de la cultura tiewanakota, desaparecida hace más de 800 años, levantado en un vasto complejo de siete distintos terraplenes y con una altura máxima de 18 metros, de acuerdo con el antropólogo Oswaldo Ribero, viceministro de Cultura.
Morales llegó en compañía de su hermana mayor, Esther, quien le ayudó a vestir el traje ceremonial: un manto de alpaca sin costura de color rosa intenso, decorado verticalmente en los extremos, con dos bandas representando anacondas y cóndores en colores amarillo y café.
El atuendo estaba complementado con un gorro o "chulu" de cuatro puntas, que representan las cuatro regiones del país, en los mismos colores del manto, y un bastón de 90 centímetros tallado en madera y decorado con plata y oro.
"Nosotros estamos alegres de que Evo Morales sea presidente", dijo Ramiro Zurita, un cultivador de coca de 22 años, quien llegó aquí desde la región del Chapare, donde Morales comenzó a construir su liderazgo en los años 90. "Morales debe cumplir sus promesas", indicó el muchacho al referirse a los planes del presidente electo de entregar tierras para los cultivadores.
"Nosotros vamos a defender la coca (base de la cocaína) y si no cumple igual vamos a salir a bloquear", dijo.
Imprimir
Noticia