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Javier Sierra
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n España, la pasión por conocer los “secretos tecnológicos” de la antigüedad nació en 1971 con la publicación del bestseller internacional Recuerdos del futuro, escrito por Erich von Däniken. En esa obra se afirmaba que gran parte de los mitos de la antigüedad que hablaban de dioses voladores o carros de fuego, enmascaraban “paleocontactos” con seres de otros mundos. Uno de sus capítulos más controvertidos hablaba del antiguo relieve de un “astronauta” encontrado sobre en una losa de piedra descubierta veinte años antes en el Yucatán. La losa cubría la tumba de Pacal, un antiguo rey maya.
Curiosamente, uno de los “tótems” que adorna el plató de EL OTRO LADO DE LA REALIDAD, reproduce esa losa. Javier Sierra arrancó este programa, explicando a los espectadores la interpretación tecnológica de Däniken y dando paso a los invitados.
La visión de Ezequiel
Antonio Piñero, catedrático experto en cuestiones bíblicas, admitió su estupefacción ante cierto relato bíblico que Däniken interpretó en clave extraterrestre. Se encuentra en el Libro de Ezequiel, y narra un episodio que tuvo lugar hacia el año 592 a.C., durante el exilio del pueblo judío en Babilonia.
Según su testimonio, Ezequiel observó una nube resplandeciente que ocultaba algo de metal resplandeciente. Junto a “aquello”, el profeta vio cuatro seres, cada uno con cuatro caras y cuatro alas, que llevaban de un lado a otro aquella nube. Tenía piernas rectas y plantas refulgentes, como de carnero.
Erich von Däniken dio una interpretación “técnica” a aquella visión. Muchos se burlaron. Sin embargo, uno de sus críticos, Josef Blumrich, jefe del departamento de investigación de proyectos de la NASA en Huntsville (Alabama), se propuso desmontar su teoría. No pudo.
Al llevar el testimonio de Ezequiel a su mesa de trabajo, Blumrichterminó convencido de que el profeta describió un vehículo artificial: los querubines se transformaron en motores con cuatro aspas (las alas), que se convertían en ruedas al girar.
La sorpresa de Antonio Piñero fue descubrir que la palabra utilizada en la versión original del texto bíblico para describir aquella “nube” era merkaba, que sólo se aplicaba a carros o vehículos de transporte. Para Ezequiel, esa prodigiosa “nube de Dios”, fuera o no una nave extraterrestre... era un vehículo dirigido.
Misteriosos herreros
En el patio de la mezquita de Ktub Minar, en Delhi, se exhibe desde hace siglos un pilar de hierro de 23 pies de altura. Se levanto en el siglo IV d.C., es negro-azulado y pese a llevar 1.600 años expuesto a los elementos no muestra señales de oxidación. Hasta hace unas décadas se mantenía que ninguna fundición europea moderna podría imitar ese efecto. Ahora creen que no se fundió de una pieza, sino uniendo pequeñas partículas de metal al rojo vivo.
Ramiro Calle nos habló de la avanzada siderometalurgia hindú. En India se conseguían impresionantes aleaciones de metales con los que se hacían los llamados edictos y pilares Ashoka. ¿De dónde aprendieron las técnicas para fundir metales? ¿De un pueblo más antiguo y avanzado, hoy desaparecido? ¿De gente llegada de las estrellas, cuyo recuerdo hemos perdido?
Las líneas de Nazca
Y, cómo no, también hablamos de Nazca. Esos geoglifos hallados en el sur del Perú (a 460 kms. al sur de Lima) fueron trazados entre el 200 a.C. y el 600 d.C., en un área conocida como Pampa Colorada. Junto a ella, las pampas de Ingenio, Palpa y Socos, también albergan impresionantes geoglifos que cubren una superficie de 350 kms. cuadrados, y que muestran perfiles de cetáceos, mamíferos, aves, reptiles y misteriosos humanos con cabezas de las que parten extraños rayos.
La Pampa Colorada tiene unos 20 kms. de ancho por unos 45 de largo, y discurre longitudinalmente a los Andes. Es una especie de “galería de arte” trazada en uno de los desiertos más secos del planeta. Pero, ¿para qué se trazaron esas líneas? ¿Por qué su diseño sólo permite que sean vistas desde el aire? ¿Pretendían los antiguos habitantes de Nazca llamar la atención de alguien que volaba? ¿Y quién era capaz de semejante proeza en la antigüedad?
El “Astronauta de paja”
Una de las filmaciones más sorprendentes que mostramos en este programa de EL OTRO LADO DE LA REALIDAD, nos la cedió Erich von Däniken, y muestra un extraño “astronauta de paja” danzando con un grupo de indios amazónicos. Su historia es fascinante: Hasta 1952 los antropólogos no tomaron contacto con los indios cayapos de Brasil. En sus fiestas, estos indígenas paseaban a un elegido disfrazado con un aparatoso traje de paja. Conmemoraban así lo sucedido hacía generaciones: la llegada de un ser a su aldea, en medio de temblores de tierra, fuego y humo.
Tras resistir sus ataques, ese ser les enseñó su lengua, les mostró cómo fabricar nuevas armas de caza, los principios de la agricultura y les dijo cómo se llamaba: Bep-Cororoti.
Y Bel-Cororoti significa “vengo del Universo” en la lengua cayapo.
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Fecha de emisión Telemadrid
05-07-2004
Invitados
Ana María Vázquez-Hoys Catedrática de Historia Antigua de la UNED.
Antonio Piñero Catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid. Su especialidad son los estudios bíblicos.
Jordi Teixidó Filólogo clásico. Ha recorrido medio mundo en busca de los misterios de la Antigüedad.
Ramiro Calle Autor de numerosos libros sobre la India. Experto en yoga. Conoce mejor que nadie ese subcontinente.
Robert Goodman Químico y periodista especializado. Es colaborador habitual de la revista MÁS ALLÁ.