
n los Himalayas lo llaman yeti, en Norteamérica Satchsquatch o “pies grandes”, en las estepas rusas lo conocen como alma. Y en todas partes es un misterio biológico de tremendas implicaciones. ¿Es posible que un lejano pariente nuestro habite en regiones remotas del planeta, escondiéndose de la civilización desde la prehistoria? Tal vez, esto no sea tan extraño si atendemos a las evidencias que apuntan a que nuestro pequeño planeta azul está habitado por decenas de especies que desconocemos. “Fósiles vivientes” que sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios, cefalópodos gigantes que habitan a más de mil metros de profundidad, tigres desconocidos y mucho más, es lo que pretendimos ofrecer a nuestros espectadores en este espacio de EL OTRO LADO DE LA REALIDAD.
La aventura de César Pérez de Tudela
Pocos saben lo que le ocurrió al maestro de montañeros y compañero de investigación del añorado Félix Rodríguez de la Fuente, César Pérez de Tudela, allá por 1974. Todo ocurrió en el cañón del Gadaki, en la base del Anapurna, el 2 de octubre de ese año. Por aquel entonces, César escribía crónicas para el diario “Ya”... aunque jamás confesó aquel encuentro a sus compañeros de periódico.
Entrada la noche, César observó “una forma humanoide, desnuda, completamente antropomorfa y de un pelaje más bien rojizo que negro”, cerca de su campamento. Le llamaron la atención los resplandecientes ojos de aquel ser, así como la fortaleza de sus brazos, su cabeza ovalada y su actitud expectante.
¿Fue una alucinación provocada por la altura?
Han pasado treinta años, y César sigue dudando. Su testimonio sobrecogió a nuestros espectadores.
La última foto de un Yeti |
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Esta es una de las últimas fotos del yeti. Fue obtenida en mayo de 1986 por es escalador británico Anthony Woodbridge. La toma se efectuó en el Himalaya del norte de la India, cerca de la frontera con Nepal, a unos 3.000 metros de altura.
La figura tiene unos 2 metros de altura, cabeza cuadrada y grande. Woodbridge narró cómo consiguió acercarse a 150 metros de aquello y fotografiarlo con su Nikon.
Los análisis efectuados hasta la fecha no saben si catalogarla como una roca o... como el abominable hombre de las nieves.
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Las investigaciones de Miguel Seguí
Además de biólogo y firma habitual en revistas como MÁS ALLÁ, Miguel Seguí ha visitado diversos países en busca de los animales que cuentan las tradiciones, como el mokele mbembe, el yeti, el bigfoot o el chupacabras. Las expediciones en las que ha participado han tenido como destino Kenia, Túnez, México y el norte de Rusia (república de Karelia).
En Túnez estuvo buscando serpientes gigantes del desierto, en la zona sur del país. Dice que son animales parecidos a las grandes culebras pero con aspecto de ser venenosas.
En México, cerca de la frontera con Guatemala, estuvo siguiendo la pista al hombre salvaje de la zona, una especie de yeti llamado en esos lugares con otros nombres diversos, principalmente sisemite o liticayo.
En Rusia buscó hombres salvajes en la república rusa de Karelia.
En Kenia es donde existen más indicios de animales hoy desconocidos. Hay hombres salvajes, y además el oso nandi o chemosit, que no debe ser realmente un oso (en África no hay), sino una especie de papión o babuino gigante que a cuatro patas mide 1,50 metros de alto.
El tigre de tasmania que filmó Fernando González
Una de las novedades que presentó esta edición de EL OTRO LADO DE LA REALIDAD, fue la filmación de una especie animal que se creía extinguida. Se obtuvo durante uno de los rodajes de Fernando González-Sitges en Australia. Por casualidad filmaron un Tylacino (tigre de Tasmania) vivo, cuando este se creía desaparecido desde hace años.
Fernado ha salido también en busca del calamar gigante en varias expediciones (una de ellas, el “Proyecto Kraken”, a punto estuvo de encontrarlo), y uno de sus sueños sería grabar en su hábitat a un ejemplar vivo.