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Algunos personajes históricos que aparecen en La Cena Secreta

Beatrice d’Este
Beatrice d’Este

Beatrice d’Este (1475-1497), hija de Hércules I de Ferrara y esposa de Ludovico el Moro desde 1491. La cena secreta se abre con la muerte de parto de esta jovencísima mujer, amante de los lujos y la moda, y que hizo de la corte milanesa una de las más sofisticadas de su época. Murió cuando estaba encinta de León María Sforza, su primogénito, que también falleció durante el parto en enero de 1497.

Girolamo Savonarola
Girolamo Savonarola

Hace una aparición fugaz en La cena secreta, pero es un personaje clave para comprender el odio hacia Roma de ciertos sectores de la población. Fue este predicador florentino (1452-1498) el que acusó a Alejandro VI de abanderar una Iglesia alejada del mensaje espiritual de Jesús. Sus encendidas soflamas le llevaron a destruir estatuas, pinturas y libros paganos, y a anunciar un inminente fin de la Iglesia. Fue excomulgado en 1497, poco después de concluirse el cenacolo.

Gioacchino Torriani
Gioacchino Torriani

Aparece en la novela en el capítulo cuatro como el “trigesimoquinto sucesor de santo Domingo de Guzmán en la Tierra”. Aunque de familia milanesa, el general de los dominicos en tiempos de Leonardo fue veneciano. Murió el 1 de agosto de 1500 en Roma, y fue en la sacristía de la iglesia de Santa María Sopra Minerva donde encontré su lápida sepulcral… y en ella su retrato. Torriani conoció bien el convento de Santa Maria delle Grazie, ya que fue Provincial de la Lombardía en dos ocasiones. Hombre de gran cultura, hablaba cinco idiomas y tenía, pese a la fama inquisitorial de su Orden, reputación de “blando”.

Ensayos para quienes quieran profundizar en las claves de La Cena Secreta

El Arte de la Memoria
El Arte de la Memoria

El arte de la memoria es uno de los pilares fundamentales de "La cena secreta", y para entenderlo en toda su magnitud y complejidad nada mejor que acudir al estudio de referencia de este asunto, titulado precisamente "El arte de la memoria". Su autora, Frances Yates, es una de las más destacadas estudiosas del Instituto Warburg, que hace años se dio cuenta que el arte clásico estaba sembrado de simbolismos y mensajes ocultos a la espera de ser leídos por personas "iniciadas" en sus códigos. Yates desarrolla en este ensayo cómo se crearon imágenes en obras de arte a partir de letras, que permiten incluso lecturas textuales en ciertas representaciones clásicas. En España lo ha editado Siruela.

 

 
Primeros de Julio de 1497
Amboise (Francia),
Milán (Italia)

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   Anomalías o errores

   Poco a poco, las ideas de Picknett y Prince, y hasta las de Brown, se irían matizando, descartando algunas de sus suposiciones, confirmando otras y abriendo paso a otras nuevas si cabe aún más reveladoras.

   Veamos: Sólo tres años después de que Leonardo terminara de pintar el Cenacolo, unas inundaciones alcanzaron el muro septentrional del refectorio, hiriendo de muerte la escena. El 1652, pese a la fama de “imagen milagrosa” que ya tenía La Última Cena, se clavaron estandartes imperiales sobre ella. Y en 1796 las tropas napoleónicas utilizaron el refectorio como establo y almacén, deteriorando aún más si cabe el mural. En cuanto a las restauraciones, éstas también comenzaron al poco de terminarse la obra. La extraña técnica empleada por Leonardo –que pintó la postrera reunión de Jesús y los Doce a secco, en vez de al fresco, empleando materiales muy perecederos–, hizo que La Última Cena requiriera de auxilio muy pronto. A finales del siglo XVI, los comentarios de quienes admiraron la obra leonardiana hablaban de su estado ruinoso. Es más, casi desde su “estreno”, la obra fue rápidamente copiada por otros artistas tanto como admiración al esfuerzo del genio toscano, como por la preocupación de que se perdiera para siempre.

La Última Cena se ha copiado innumerables veces, desde el siglo XV hasta nuestros días.

   En el siglo XVIII se repintó dos veces. Y entre 1612 y 1977, no faltaron los intentos por devolver La Última Cena a su “antiguo esplendor” (sic), añadiéndole, borrándole o sustituyéndole algunos elementos por el camino.

La Última Cena antes de restaurarse en 1977.

 

   Los nuevos enigmas del Cenacolo

   Cuando en 1977 se acometió la postrera restauración de La Última Cena, los expertos se encontraron las heridas de los bombardeos de la II Guerra Mundial sobre el muro. En el verano de 1943 una bomba de dos mil kilos dejó por primera y única vez en quinientos años la pintura a la intemperie, y eso se cobró un alto precio en su conservación. Los trabajos para curar esos daños se prolongaron durante dos décadas, dando tiempo a la doctora Pinin Brambilla Barcilon a obtener un resultado excepcional: no sólo limpió el muro del Cenacolo, sino que rescató elementos oscurecidos por los siglos.

   El refectorio con La Última Cena tal y como quedó tras los bombardeos de agosto de 1943.

   De repente, en 1997, se presentó una Última Cena “nueva”, con particularidades que habían pasado desapercibidas tanto a Picknett y Prince –que publicaron su ensayo ese mismo año–, como al propio Dan Brown. Esas particularidades, nunca tenidas antes en cuenta por los expertos, mostraban un Cenacolo aún más misterioso que el que ellos habían interpretado.

Boceto leonardiano del brazo de Pedro, en la colección Windsor.   La primera sorpresa, por ejemplo, saltó con la mano “fuera de lugar” de Pedro. La restauración de la doctora Brambilla desveló el misterio de Picknett y Prince al aclarar esa zona de sombras y mostrar que, contra sus suposiciones, la mano con el cuchillo no pertenecía a un decimocuarto apóstol, sino indudablemente a San Pedro. Los bocetos de ese brazo, trazados por Leonardo y conservados en el castillo de Windsor, así lo demuestran.

   Como también las copias más antiguas de La Última Cena: la de Tommaso Aleni de 1508, conservada en Cremona, o la de Antonio da Gessate de 1506, que sobrevivió hasta los bombardeos de Milán de 1943. Ahora bien, ¿qué quiso representar Leonardo con esa escena? ¿Por qué Pedro oculta a su espalda una daga, lanzándose amenazador sobre el cuello de Juan? ¿Cuál era el significado profundo de esa escena?

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