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Fascinantes
teorías para un príncipe
Entre quienes defienden esta última posibilidad
se encuentra la señora Sansone, quien no hace mucho tiempo
nos manifestaba abiertamente en una carta personal que, probablemente,
el príncipe fue envenenado por sus enemigos (masones o sacerdotes,
que de
todo
había) y su cuerpo embalsamado de esta esperpéntica
forma cumpliendo así una venganza que, desde luego, trascendería
a su propia muerte. Para Sansone, tal hipótesis viene avalada
por la idea de que el cuerpo "petrificado" del hombre se
encuentra muy deteriorado, fruto de las continuas vejaciones a las
que fue sometido tras su muerte por sus propios verdugos, y los descendientes
directos de éstos. "La verdad –dice Sansone
sin contemplaciones– es que han cogido sangre para hacer
"misas negras" en los subterráneos del Templo de
la Piedad".
De
creer la fascinante hipótesis propuesta por esta investigadora,
probablemente deberíamos buscar el origen de su "mala
fama" en la enemistad que se granjeó con el poderoso cardenal
napolitano Giuseppe Spinelli tras asociarse al iluminado
y esoterista Antonio Genovesi, y a los poderosos
enemigos que obtuvo entre las filas de la logia masónica de
los Vengadores de Hiram, en la que participó activamente a
mediados del siglo XVIII, y de la que al parecer consiguió
abundante documentación secreta de difícil acceso en
aquella época.
Sea
como fuere la familia D'Aquino, actual propietaria
de la Capilla de Sansevero, se guardan mucho de mantener viva la atmósfera
misteriosa que se respira alrededor de la vida del príncipe,
obstaculizando cualquier investigación en profundidad sobre
las "máquinas anatómicas" o sobre la
composición
del "mármol sintético" o ablandado que logró
obtener Di Sangro en su laboratorio alquímico. Como bien nos
reconocía Francesco D'Aquino, abogado y uno
de los máximos responsables de la Capilla y de las obras de
arte y "máquinas anatómicas" que contiene,
"muy pocas han sido las publicaciones por parte de médicos
sobre los dos esqueletos, aunque siempre han estimado posible que
se trata más del producto de un experimento que una reconstrucción
anatómica. En aquel tiempo –continúa–,
cuando se descubrieron las máquinas, los estudios de anatomía
recién empezaban con criterio científico y por ello
no parece probable que alguien conociera en aquel entonces todo el
sistema circulatorio con tal precisión".
Ni
qué decir tiene que la última palabra sobre los métodos
utilizados para la obtención de las dos "máquinas
anatómicas" anatómicas actualmente expuestas (más
una tercera, correspondiente a un recién nacido y que desapareció
a principios de siglo), y –sobre todo– acerca de la identidad
de los desafortunados "petrificados" aún no ha sido
dicha.
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