website stat
Ver fecha de hoy en diferentes tipos de calendarios
www.JavierSierra.com

 

Internacional

 

Click aquí para más información

40 países editarán "La cena secreta" de Javier Sierra.
Uno de los mayores
éxitos internacionales de la literatura española.

 

 

Mis Libros

 


Ver todas mis portadas
Ver todas las portadas
(67)

 

 

Encuesta

 

¿Cuál de mis libros te ha gustado más?
Roswell: Secreto de Estado
La España Extraña
La Dama Azul
Las Puertas Templarias
En Busca de la Edad de Oro
El Secreto Egipcio de Napoleón
La Cena Secreta
La Ruta Prohibida



Resultados | votos 23010

 

 

Enlazar

 


www.JavierSierra.com
¿Tienes una página y te gustaría poner un enlace a JavierSierra.com?
Más información, aquí.

 

 

Staff

 


Email a Javier Sierra Javier Sierra
Dirige y escribe los contenidos de esta web.
 
Email a Webmaster Webmaster
Diseño, maquetación, gráficos, animaciones y música por D.G.H.

 

 

Contador

 


Añade www.javiersierra.com a tus favoritos
Haz www.javiersierra.com tu página de inicio
Archivo RSS para las últimas noticias de www.javiersierra.com
El listado de los temas, noticias, vídeos, etc ... más vistos en www.JavierSierra.com
Descarga la barra de navegación de Alexa
Google Pagerank www.JavierSierra.com - 5


Posición Ranking Alexa


Visitas desde Mayo 2004


 

 
 


Algunos personajes reales en la novela

Jean-Baptiste Prosper Jollois
Jean-Baptiste
Prosper Jollois
(1776-1842)

En agosto de 1799, casi al tiempo que Napoleón se encerraba dentro de la Gran Pirámide, este ingeniero junto a Édouard de Villiers du Terrage, descubría la tumba de Amenhotep III. Era una tumba real cubierta de inscripciones mágicas que tenían mucho que ver con las fiestas de la inmortalidad de los antiguos reyes de Egipto.

Édouard de Villiers du Terrage
Édouard de Villiers
du Terrage
(1780-1855)

Ingeniero de Versalles que compartió con Prosper Jollois el descubrimiento de la tumba de Amenhotep III. En la novela se deslumbra ante las revelaciones de los egipcios sobre la existencia de una extirpe de “sangre azul” nacida de la unión de la esposa de aquel faraón con el dios Amón, cuyos desposorios sobrenaturales aún pueden admirarse en Luxor.

Jean-Baptiste Auguste Kléber
Jean-Baptiste
Auguste Kléber
(1753-1800)

Mano derecha de Bonaparte en Egipto, el general Kléber juega en la novela un papel fundamental al revelarse como el hombre que inicia al joven Napoleón en los secretos de la masonería. Fue Kléber quien en 1798 inauguró en El Cairo la Logia Isis, bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia.

Nadia ben Rashid
Nadia ben Rashid
(1781-1834)

"La Perfecta", antigua bailarina oriental y miembro del ancestral clan de los Ben Rashid, protectores de un misterioso secreto todavía hoy no profanado, fue una de las varias amantes que tuvo Bonaparte durante su estancia en Egipto. O eso cree Javier Sierra.

Murad Bey
Murad Bey
(1750-1801)

Durante toda la campaña de Napoleón en Egipto, este sultán mameluco fue su obsesión. Gran estratega, conquistador de ciudades en Siria, Gaza, Jaffa y San Juan de Acre, resistió a las tropas francesas hasta que aceptó su soberanía durante una entrevista con Kléber en Giza. Su sombra planea sobre "El secreto egipcio de Napoleón" como la de una siniestra y permanente amenaza.

 
Napoleón I Bonaparte (1769-1821)
Ajaccio, Córcega (Francia)

[1] - [2] - [3]

Napoleón Bonaparte avier Sierra publicó en 2002 su "novela de investigación" El secreto egipcio de Napoleón. En este texto él mismo nos desvela algunas de las claves documentales de su trabajo que, una vez más, abunda en un enigma histórico de gran alcance: ¿por qué Napoleón Bonaparte decidió pasar una noche entera en el interior de la Gran Pirámide? ¿Por qué siguió las huellas de Jesús hasta las puertas de la mismísima Nazaret? ¿Y por qué abandonó precipitadamente Egipto después de aquella intensa noche...?

   ¿Fue Napoleón iniciado en la Gran Pirámide?
   Al amanecer del 13 de agosto de 1799, Napoleón Bonaparte, empapado en polvo y sudor, emergió de entre los bloques de la Gran Pirámide, cerca de El Cairo. Sus hombres debieron sentirse aliviados al verle, de nuevo, sano y salvo entre ellos.

   El héroe corso –todo un mito ya para sus soldados– había decidido pasar sólo una noche en el vientre del más emblemático monumento faraónico, la única de las Siete Maravillas del mundo antiguo aún en pie, movido por un oscuro propósito. Un móvil que habría de quedar sepultado para siempre aquella mañana en la memoria de Bonaparte. Y es que, tras regresar pálido y desencajado de su aventura, el entonces aún prometedor general revolucionario jamás reveló qué fue a hacer entre aquellas piedras milenarias.

    ¿Qué sucedió allá dentro, durante las largas y oscuras horas que duró su encierro? "Aunque lo contara, no lo creeríais", fue lo único que respondió entonces. Y durante el resto de su vida, Bonaparte evitó volver sobre el asunto.
   
¿Por qué?

   La aventura más extraña
Napoleón Bonaparte   Mi último libro, titulado con justicia El secreto egipcio de Napoleón , trata de resolver este enigma histórico. Durante meses, reuní toda la documentación existente sobre la poco conocida invasión napoleónica de Egipto, tratando de reconstruir un escenario plausible que explicara algunos de mis interrogantes: ¿por qué este prometedor y jovencísimo general francés –de apenas 29 años–, se embarcó en una operación militar contra Egipto? ¿Por qué una vez en el Delta del Nilo desplegó sus fuerzas y se lanzó a la conquista de Tierra Santa, como si tratara de emular a los antiguos cruzados? ¿Obedecía a alguna obsesión inconfesable su afán de dominar aquellas míticas regiones, de escaso interés estratégico en su época?

   Y así, poco a poco, con la paciencia de uno de los antiguos escribas faraónicos, comencé a reunir las piezas de tan insondable misterio.

   La gran epopeya de juventud de Napoleón había comenzado, en realidad, el 19 de mayo de 1798, en el puerto francés de Toulon. El Directorio posrevolucionario de París le había puesto al frente de una flota de 328 embarcaciones y más de treinta mil hombres, cuya misión fue considerada secreta hasta bien entradas las primeras semanas de navegación. Casi nadie abordo sabía cuál era el destino de aquella operación, aunque después de conquistar Malta y desposeerla de sus riquezas, los rumores se dispararon: el rumbo fijado era... ¡Egipto!

Napoleón Bonaparte   En efecto. Después de desembarcar en el Delta del Nilo el primero de julio de 1798, los acontecimientos se precipitaron. Sólo veinte días después, cerca de las célebres pirámides de Giza, los hombres de Napoleón tuvieron su primer enfrentamiento con los mamelucos que gobernaban entonces el país. Aliados de los británicos, los hombres de Murad Bey sumaban seis mil jinetes, doce mil fellahs y una multitud de tropas no regulares armadas con sables y lanzas. Sin embargo, su superioridad numérica –Napoleón había dividido ya a sus hombres en varios frentes–, se vendría abajo ante las tácticas de los franceses.

   Tras su espectacular victoria, el corso puso rumbo a aquellas tres montañas de piedra que dominaban el paisaje, y ordenó a varios de sus hombres y sabios que las exploraran a fondo.

   Aquella fue, que se sepa, la primera vez que un grupo tan abultado de europeos penetró en la Gran Pirámide. Curiosamente, no todos eran militares. En otra de sus decisiones sin precedentes, Bonaparte había embarcado en su flota a 167 sabios de las más variadas disciplinas, con el propósito de radiografiar Egipto de arriba abajo y arrancarle sus milenarios secretos. Pues bien: fue uno de aquellos científicos, un jovencísimo François Jomard, quien descubrió que las galerías de acceso al corazón de la Gran Pirámide eran empinadas, pequeñas y estaban prácticamente bloqueadas por excrementos de murciélago. Allá dentro apestaba, era difícil respirar y –para colmo de males– no parecía existir nada de valor. Los franceses alcanzaron la Gran Galería de la pirámide en busca de tesoros inexistentes y en su interior dispararon sus armas, sobrecogiéndose ante la resonancia del lugar.


Leer más

Todos los contenidos de esta web son © Picatrix, 2004-2009.
Prohibida la reproducción total o parcial de los mismos
sin autorización escrita del titular del copyright.
[ Aviso Legal - Condiciones Generales - Politica de Privacidad - Copyrights ]