website stat
Ver fecha de hoy en diferentes tipos de calendarios
www.JavierSierra.com

 

Internacional

 

Click aquí para más información

40 países editarán "La cena secreta" de Javier Sierra.
Uno de los mayores
éxitos internacionales de la literatura española.

 

 

Mis Libros

 


Ver todas mis portadas
Ver todas las portadas
(67)

 

 

Encuesta

 

¿Cuál de mis libros te ha gustado más?
Roswell: Secreto de Estado
La España Extraña
La Dama Azul
Las Puertas Templarias
En Busca de la Edad de Oro
El Secreto Egipcio de Napoleón
La Cena Secreta
La Ruta Prohibida



Resultados | votos 16338

 

 

Enlazar

 


www.JavierSierra.com
¿Tienes una página y te gustaría poner un enlace a JavierSierra.com?
Más información, aquí.

 

 

Staff

 


Email a Javier Sierra Javier Sierra
Dirige y escribe los contenidos de esta web.
 
Email a Webmaster Webmaster
Diseño, maquetación, gráficos, animaciones y música por D.G.H.

 

 

Contador

 


Añade www.javiersierra.com a tus favoritos
Haz www.javiersierra.com tu página de inicio
Archivo RSS para las últimas noticias de www.javiersierra.com
El listado de los temas, noticias, vídeos, etc ... más vistos en www.JavierSierra.com
Descarga la barra de navegación de Alexa
Google Pagerank www.JavierSierra.com - 5


Posición Ranking Alexa


Visitas desde Mayo 2004


 

 
 


Claves del libro

Para entender todas las claves de El secreto egipcio de Napoleón, conviene saber que, en efecto:

Napoleón Bonaparte, en medio de sus operaciones militares en Egipto y Palestina, pasó una noche en Nazaret. Casualmente, según cuenta la Biblia, de allí huyó Jesús con su familia a Egipto, cuando comenzó la persecución de Herodes.

Napoleón pernoctó también, del 12 al 13 de agosto de 1799, en la Gran Pirámide de Giza.

Napoleón consultó en diversas ocasiones al astrólogo Bonaventure Guyon –cuya historia se narra en esta novela–, lo que demuestra el interés del corso por las llamadas ciencias ocultas.

Enlaces Relacionados

 Las abejas de Napoleón

 Masonería en el Egipto moderno

 La pirámide de Falicon

 La conexión entre Napoleón y el Imperio Romano

 La piedra Rosetta

Más datos en:

Benoist-Méchin
Bonaparte en Égypte ou le rêve inassouvi. Librairie Perrin, París, 1978.

Robert Ambelain
Le secret de Bonaparte. Robert Laffont, París, 1989.

Nicolas Murat y Laure Weill
L'expédition d'Égypte, le rêve oriental de Bonaparte. Galimard, Evreux, 1998.

Olivier Nolin
Bonaparte et les savants français en Égypte. Arte editions. París, 1998.

Bonnie Parker
El oráculo de Napoleón. Sirio, Málaga, 1989.

Nathan Schur
Napoleon in the Holy Land. Greenhill Books, Londres, 1999.

Robert Solé
La expedición Bonaparte. Edhasa, Barcelona, 2001.

Versión Imprimible

Click en la imagen

 
Napoleón I Bonaparte (1769-1821)
Ajaccio, Córcega (Francia)

[1] - [2] - [3]

La Gran Pirámide   Se trata de algo más que una especulación. No en vano, junto a Napoleón viajaron a Egipto un buen número de masones, algunos de los cuales eran destacados generales como Jean Baptiste Kléber o Joachin Murat. Gérard Galtier, el más concienzudo de los historiadores modernos de la francmasonería, señala que los franceses exportaron los ritos masónicos a Egipto durante la campaña napoleónica, especialmente del llamado Rito de Menfis . Él mismo cita un documento de puño y letra de uno de los Grandes Maestres de ese Rito, Solutore Zola, pariente del famoso escritor galo del mismo apellido, en el que afirma que Bonaparte y Kléber "recibieron la iniciación y la filiación del Rito de Menfis de un hombre de edad venerable, muy sabio en la doctrina y las costumbres, que se decía descendiente de los antiguos sabios de Egipto". Y añade: "La iniciación tuvo lugar en la pirámide de Keops y recibieron como única investidura un anillo" .

   Este documento, fechado en 1863 (seis décadas después de los hechos), no es, desde luego, probatorio. Pero aun cuando no puede afirmarse con seguridad que Napoleón fuera masón, sí es cierto que siempre estuvo rodeado de ellos. Su padre lo fue, su hermano mayor José –que llegó a ser rey de España– también, e incluso su esposa Josefina fue Gran Maestre de una logia femenina. A ese respecto, sabemos que fue iniciada en Estrasburgo en compañía de su marido de entonces, Alejandro de Beauharnais .

Napoleón   Visto así, no es extraño que a Napoleón se le señalara como militante de una misteriosa logia conocida como Hermes Egipcio , o que a muchos de los sabios que le acompañaron –como Monge, Norry, Saint-Hilaire y otros– se les acusara de pertenecer a la logia de los sophisiens, que anualmente se reunían en París para celebrar cierto "banquete egipcio" . Incluso en obras contemporáneas al corso, como las Mémoires historiques et secrets de l’impératrice Joséphine, publicada en 1820 por cierta señora Lenormand, se recoge una confesión de Bonaparte a su esposa: "He consumido mi vida entre movimientos continuos", dice, "que no me han dejado ni un solo minuto para cumplir mis deberes de iniciado a la secta de los egipcios" .

    ¿Puede caber ya alguna duda?
   Ahora bien, en el caso de Napoleón, de lo que podemos estar completamente seguros es de que no sólo conocía los símbolos de la masonería egipcia, sino que se los trajo a casa, a la vuelta de su expedición. Autores como Robert Charroux o Jean-Michel Angebert describen, por ejemplo, un amuleto egipcio que Bonaparte recibió de una cofradía de sacerdotes egipcios y que le protegió de todo mal hasta que lo extravió en Rusia. Al parecer, aquel collar-pantáculo pasó de Rusia a Niza en 1947, y en 1956 acabó en manos del general israelí Moshe Dayan que, a su muerte, lo legó al Israel Museum de Jerusalén.

Arco del Triunfo de París   La nueva Tebas
   Aquello no fue lo único que el corso se trajo de Egipto. Ya en tiempos de Napoleón, para muchos era evidente que la antigua París había sido una ciudad consagrada a la diosa Isis. El historiador lituano Jurgis Baltrusaitis consiguió reunir documentación que demostraba que el cambio de nombre de Lutecia a París obedecía a que la ciudad fue consagrada a esa diosa egipcia, como demuestra su designación actual: Par-Isis (el trono de Isis) .

   El corso, naturalmente, conocía esa historia. Como sabía también que el escudo de armas de la urbe, una barca sobre un río, guiada por una estrella de cinco puntas, era una clara alusión a la diosa. Para los antiguos egipcios, la estrella de cinco puntas era la representación de Sirio, y ésta, a su vez, el reflejo cósmico de la mismísima Isis. Sin embargo, cuando Napoleón regresó de su campaña faraónica y dio el golpe de estado que terminaría llevándole a dominar Europa, añadió dos detalles más al escudo: en un documento de 1811, adjunto a la llamada Carta de Napoleón de esa fecha, la barca luce en la en proa una estatua de Isis, y sobre ésta y la estrella ordenó grabar tres abejas. La abeja, para quien no lo sepa, era uno de los emblemas reales más apreciados por los antiguos faraones.

   Aquí no caben especulaciones: Napoleón se trajo de Egipto sus símbolos más sagrados y los añadió al blasón de su capital. ¿Un tributo a aquella iniciación piramidal del verano de 1799? Es más que probable. Sólo así se explica que el corso, convertido ya en dueño y señor de Francia, nombre ministro de Bellas Artes a Vivant Denon, uno de los más destacados sabios de su expedición egipcia, que hará de París una especie de nueva Tebas.

   Veamos: hasta 1806, seis de las quince nuevas fuentes de la ciudad fueron de inspiración egipcia, e incluso sus propios grabados, extraídos del libro de Denon, Voyage dans la Basse et la Haute-Égypte, servirán para ilustrar juegos de porcelanas y relieves de lugares ilustres. Napoleón convirtió su capital en un reflejo de Egipto, quiso instaurar una religión de inspiración faraónica que fracasó, y hasta su muerte soñó una y otra vez con ese país. ¿Qué fue lo que tanto le impresionó? ¿Acaso su hoy olvidada iniciación en la Gran Pirámide?
   Yo así lo creo.

Lecturas: 13915

Todos los contenidos de esta web son © Picatrix, 2004-2007.
Prohibida la reproducción total o parcial de los mismos
sin autorización escrita del titular del copyright.
[ Aviso Legal - Condiciones Generales - Politica de Privacidad - Copyrights ]