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Nueve hombres clave

Robert Irving Sarbacher
Robert Irving Sarbacher

Es uno de los más destacados científicos norteamericanos de la «era atómica», asociado al Departamento de Defensa para la Investigación y el Desarrollo. Presidente del Washington Institute of Technology, él mismo reconoció en diversas ocasiones estar al corriente de la existencia de programas científicos para la investigación de OVNIs siniestra dos. De hecho, reconoció que tanto John von Neumann –padre de los modernos ordenadores– como el doctor Vannevar Bush –asesor científico del presidente Truman– estuvieron implicados en esos proyectos. El 15 de septiembre de 1950 Sarbacher aseguró, durante una reunión de científicos norteamericanos y canadienses, que los OVNIs «es un asunto clasificado dos puntos por encima de la bomba-H. De hecho, es el asunto más altamente clasificado por el gobierno de EE UU en este momento».

Hoyt S. Vandenberg
General
Hoyt S. Vandenberg

Tristemente célebre por haber sido el responsable de rechazar en 1948 las conclusiones del Proyecto Signo de la USAF según las cuales los OVNIs eran aeronaves extraterrestres, el general Vandenberg ocupó durante la época del incidente de Roswell el cargo de jefe de personal de la Fuerza Aérea. Según investigadores como Kevin Randle, Vandenberg estaba perfectamente al corriente del accidente de Roswell, ya que se le mandaron muestras de los restos del OVNI a finales de la década de los cuarenta, pese a lo cual siempre mantuvo una actitud abiertamente hostil contra el tema. Se mostraba públicamente convencido de que los OVNIs estaban provocando una «histeria colectiva» y en 1952 inspiró el famoso Panel Robertson, cuyo objetivo era desprestigiar este asunto y desviar la atención pública hacia otras cuestiones menos comprometedoras.

Dr. Vannevar Bush
Dr. Vannevar Bush

Fue jefe de la Oficina de Investigación Científica y Desarrollo (OSRD), órgano que construyó, entre otras muchas cosas, la bomba atómica, el radar y hasta doscientos ingenios más que fueron utilizados durante la II Guerra Mundial. Su nombre aparece conectado al fenómeno OVNI en un memorándum secreto del Departamento de Transporte canadiense del 21 de noviembre de 1950, en el que se asegura que el doctor Bush está a la cabeza de un pequeño grupo que investiga el «modus operandi» de los OVNIs. Años después, su nombre aparecerá en el polémico memorándum Majestic-12 relativo al caso Roswell, lo que ha hecho sospechar a algunos investigadores que el «pequeño grupo» al que se refiere el documento canadiense y el MI-12 son la misma cosa.

 
Primeros de Julio de 1947
Roswell, Nuevo México (EE.UU.)

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Charles Moore y globo Mogul   Lo que tanto el texto de Weaver como el nuevo Informe Roswell argumentaban era que los restos de aquel "OVNI" eran, en realidad, fragmentos del vuelo nº 4 del Proyecto Mogul. Fue este, al parecer, un programa ultrasecreto auspiciado por la Universidad de Nueva York bajo la coordinación del doctor Charles Moore, que pretendía situar micrófonos de alta sensibilidad en las capas altas de la atmósfera gracias a sencillos globos de sondeo meteorológico. ¿Su intención?: comprobar si era posible detectar ondas procedentes de eventuales pruebas nucleares soviéticas en Siberia. Es decir, lo secreto nunca fue el material utilizado en aquellas pruebas, sino el propósito último de los lanzamientos de los globos. A fin de cuentas, la razón de la cautela militar era más que evidente: en 1947 se suponía que sólo Estados Unidos –y más concretamente la base de Roswell– poseía armas atómicas; la sola posibilidad de que los rusos pudieran haber desarrollado esa misma tecnología amenazaba con transformar el equilibrio político del momento creado tras el final de la II Guerra Mundial. Como así sucedería poco más tarde.

   Dos globos perdidos... y un OVNI
   Según la Fuerza Aérea, el Proyecto Mogul realizó once lanzamientos de globos entre Mayo y Julio de 1947 en Nuevo México. Se trataba de globos sonda convencionales a los que se les unía una larga "cola" de reflectores de radar parecidos a cometas, hechos de papel de aluminio y madera de balsa fijada con cinta adhesiva. Pues bien, de acuerdo con la información suministrada por la USAF, sólo dos de aquellos once vuelos cayeron en paradero desconocido y nunca fueron recuperados. Se trataba de los globos números 3 y 4, lanzados los días 29 de mayo y 4 de junio de 1947 respectivamente.

William MacBrazel   ¿Podría corresponder uno de aquellos aerostatos a los restos que encontrara en el rancho Foster el granjero William MacBrazel? Sobre esta suposición orbita hoy toda la autodefensa de la Fuerza Aérea. Una suposición frágil si tenemos en cuenta que entre la fecha del último vuelo citado y el inicio del caso Roswell media casi exactamente un mes y que –según confesara el propio doctor Moore a la USAF– difícilmente los restos de aquellos globos podían resistir durante mucho tiempo bajo el sol del desierto sin que aparecieran escamas en el neopreno primero, y quedaran reducidos a un montón de cenizas pocos días después.

   Y eso no es todo: el hombre que recogió los primeros restos del OVNI de Roswell, el granjero MacBrazel, no encontró la etiqueta adhesiva que siempre acompañaba esta clase de artilugios y que ofrecía una sustanciosa recompensa a aquel que devolviera los restos del globo a las autoridades. MacBrazel no sólo no cobró nunca esa recompensa, sino que incluso permaneció detenido por militares de la base de Roswell entre el 9 y el 15 de julio de aquel lejano 1947. Éstos no sólo le mantuvieron alejado de sus tierras (y del OVNI) durante seis días, sino que incluso le obligaron a cambiar sus primeras declaraciones con la intención de echar tierra al asunto.

Recortes prensa Roswell   El papel de la prensa
   El "secuestro" de MacBrazel tenía una poderosa razón de ser. Su hallazgo fue prematuramente divulgado por el oficial de relaciones públicas de la base, el teniente Walter Haut, en un comunicado de prensa en el que se aseguraba que los militares habían tomado por fin posesión de un platillo volante. En 1991 entrevisté a Haut en su casa de Roswell, y él mismo me aclaró la película de los hechos. Según este teniente, una oportuna llamada desde Washington, del general Clemens MacMullen al general de brigada Roger Ramey en Dallas (y superior jerárquico de la base de Roswell), ordenó silenciar el asunto y construir la tapadera informativa que explicara que todo había sido una lamentable confusión. Que lo recuperado en Roswell eran, en realidad, los restos de un sencillo globo sonda.

   De hecho, el propio general de brigada Ramey, para disipar cualquier sombra de duda entre los periodistas, ordenó que un B-29 llevara hasta su Cuartel General fragmentos del "OVNI" que poder mostrar en una rueda de prensa y que demostraban su tesis. Asombrosamente nadie le formuló entonces la pregunta clave: ¿cómo había sido posible que los restos de un evidente globo sonda como el que mostró Ramey en Dallas hubieran podido confundir de semejante forma a los bien entrenados hombres del Servicio de Inteligencia militar de la base de Roswell?

   El asunto, desde luego, no terminó ahí. Minutos después, oficiales bajo las órdenes de Ramey telefoneaban al FBI para aclarar esta situación, dando pie, poco después, a un télex federal en el que se explicaba que lo recuperado en Nuevo México había sido "un globo meteorológico con un reflector de radar", y en el que se informaba de que éste estaba siendo transportado "por un avión especial a la base de Wright Field para su examen". Leer más

 

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