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Uno de los mayores
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Nueve hombres clave

Dr. Edward Teller
Físico
norteamericano de origen húngaro, ha sido uno de los científicos
que más ha contribuido a la moderna física cuántica,
además de ser uno de los pilares básicos en el desarrollo
de la bomba atómica. Oficialmente se vio involucrado en el tema
OVNI cuando la Fuerza Aérea pidió su consejo en el verano
de 1948 para que investigase las misteriosas apariciones de «bolas
de fuego verdes» en el suroeste de los EE UU (región que
incluye Roswell) y trabajase para un proyecto secreto conocido como
Twinkle. Esta comisión estaba, curiosamente, bajo las órdenes
del general Vandenberg y en ella participaron otros científicos
como el Dr. Lincoln La Paz, claramente implicados un año antes
en el estudio de los restos recogidos en Roswell.


General
Nathan Twining
El 23 de
septiembre de 1947, casi tres meses después del accidente de
Roswell, el general Twining, jefe del Air Materiel Command requirió
que se condujera una amplia investigación sobre el tema OVNI,
ya que «el fenómeno del que se informa es algo real y no
visionario o ficticio». A raíz de su petición, el
general Schulgen elabora un curioso documento, fechado el 28 de octubre
de 1947, en el que se especifica que los materiales de los que están
hechos los OVNIs utilizan «varias combinaciones de metales, hojas
metálicas, plásticos y quizás madera de balsa»
en una clara alusión a la descripción de los restos encontrados
en el rancho Foster de Roswell. No es extraño, pues, que el general
Twining solicitara una clasificación de alto secreto para el
tema y asignara un nombre clave para todas las investigaciones: Proyecto
Signo.


Harry S. Truman
Era el presidente
de los Estados Unidos en 1947. Su nombre aparece escrito sobre una de
las etiquetas de los rollos de película que filmó «Barnett»
en el lugar del accidente del OVNI, pese a que, oficialmente, Truman
no visitó Nuevo México ni en junio ni en julio de aquel
año. Aun así, su implicación en el entramado OVNI
de aquellas fechas es evidente. El 30 de octubre Truman redacta una
nota con una relación de temas a discutir con su secretario de
Estado, James Forrestal, en la que se refiere a «las implicaciones
militares de un ataque de satélite». Si en 1947 no se habían
lanzado aún los primeros satélites al espacio, ¿qué
clase de ofensiva temía el presidente? También a él
se atribuye la orden ejecutiva que creó, en septiembre de ese
año, un comité para investigar el caso Roswell.
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Primeros
de Julio de 1947
Roswell, Nuevo México (EE.UU.) |
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[1]
- [2] - [3]
- [4]
Un "globo" muy especial
¿Qué tenía de especial aquel "globo"
para recibir todas esas atenciones y ser trasladado a la base de Wright
Field (más tarde Wright Patterson)? ¿Por qué
no sucedió esto mismo con ninguno otro de los vuelos del Proyecto
Mogul? ¿Por qué en ninguno de los otros descensos de
globos de este proyecto secreto no se acordonó la zona, ni
se amenazó o retuvo a testigos en contra de su voluntad?
Todo esto,
en cambio, sucedió en Roswell. El sheriff George Wilcox, por
ejemplo, fue el primer civil que entró en contacto con William
MacBrazel y quien le recomendó que se dirigiera a los militares
para ponerles al corriente de su hallazgo. Pues bien, este agente
del orden fue severamente amenazado por los propios militares para
que guardara un escrupuloso silencio sobre los hechos. Las amenazas
causaron tan honda impresión en él, que poco después
rechazaba la candidatura a su reelección como sheriff de la
localidad. También fue amenazado el dueño de la emisora
KGFL que divulgó la primera noticia elaborada por el teniente
Haut, así como otra radio mayor, la KOAT de Albuquerque, y
algunos otros testigos civiles cuyos relatos han ido recuperándose
con el correr de los años.
¿Cómo entonces –se preguntará con justicia
el lector– se venció el miedo a las amenazas y hoy puede
saberse más de lo que sucedió cerca de Roswell en 1947?
Muy sencillo: en 1978 el físico nuclear canadiense Stanton
Friedman localizó al Mayor retirado Jesse Marcel, el oficial
de la inteligencia militar que recuperó del rancho de MacBrazel
los restos del "OVNI" y que, ya entrado en años y
alejado de las obediencias militares, no dudó en reconocer
que lo que él recogió del rancho Foster no fueron piezas
de ningún globo sonda. Tras él confesaron el ex-teniente
Walter Haut, el hijo de MacBrazel (Bill), los vecinos del rancho Foster
y otros muchos militares directa o indirectamente implicados en el
asunto. Todos coincidían en un punto: fuera lo que fuese lo
que cayó en el rancho de MacBrazel, aquello no se parecía
en nada a un globo sonda. Es más, la descripción de
los restos que dio Marcel tampoco coincidía en absoluto con
las características de uno de estos globos: allí había
hojas de aspecto metálico, muy ligeras, que no pudieron ser
dañadas ni con martillos, tijeras o punzones y resistentes
al fuego y al calor; también encontró una especie de
pequeñas vigas metálicas muy ligeras y fuertes, con
ciertos signos grabados en uno de sus lados, así como una especie
de piedras negras como de plástico negro.
Reacciones
militares
Paradójicamente, lo que mejor "certifica"
la extrañeza del caso Roswell es la propia reacción
de los militares a partir de decretarse el secreto en torno a este
asunto. Antes del accidente de Roswell, ni la Fuerza Aérea
ni ningún otro organismo militar habían adoptado ninguna
normativa explícita de censura hacia la información
OVNI. No obstante, esta actitud pareció dar un giro de 180
grados desde el mismo momento en que el general MacMullen ordena la
ocultación de la información relativa al accidente de
Nuevo México.
La misma
mañana del accidente, la del 4 de julio de 1947 (y fiesta nacional),
el comandante en jefe nacional de los veteranos de guerra norteamericanos,
Louis E. Starr, anunciaba en su discurso que a las 15 horas de ese
día esperaba recibir un telegrama del Pentágono en el
que se aclararía por fin quién o qué se escondía
tras el entonces novedoso enigma de los platillos volantes. Las horas
pasaron sin que el telegrama llegara, hasta que el propio Starr decidiera
pasar página sin cumplir su promesa y declarara, días
después, que esperaba despejar todos los malentendidos después
de que el general Carl Spaatz –entonces comandante de las Fuerzas
Aéreas– regresara de "cazar un platillo". ¿Se
refería Starr al objeto de Roswell? ¿Desde cuando estaban
los militares tras su pista?
A finales
de aquel mes otro general, George Schulgen, recibía un completo
informe basado en 18 observaciones de OVNIs seleccionadas de entre
las mejores del periodo precedente, y en el que se establecía
sin género de dudas que los OVNIs eran aeronaves discoidales,
capaces de volar en perfecta formación, y que poseían
una parte inferior abultada y una pequeña cúpula en
su parte superior. Más tarde, el 23 de septiembre de 1947,
el general Nathan Twining –que el 8 de julio de 1947 se encontraba,
casualmente, en Nuevo México– redactó otro documento
en donde se leía que "el fenómeno es real y no
algo visionario o ficticio" y que había que "pensar
en la posibilidad de que algunos objetos son controlados tanto de
forma manual, automática o por control remoto". Con estos
y otros datos, el general Schulgen se descolgaba el 28 de Octubre
de aquel mismo año afirmando en otro documento, destinado a
los servicios de información de la USAF en todo el mundo, que
los OVNIs estaban construidos "utilizando varias combinaciones
de metales, hojas metálicas, plásticos y quizás
madera de balsa o material similar". ¿Cómo podía
saberlo si no era basándose en los restos de Roswell, que se
ajustan como un guante a esta descripción?
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