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47 años después...
El silencio militar ha durado casi cinco décadas.
Fue a partir de 1992, cuando dos investigadores civiles –Kevin
Randle y Don Schmitt– reavivaron el caso Roswell entrevistándose
con nuevos testigos, que el asunto del OVNI estrellado volvió
a preocupar a los militares. Estos dos ufólogos convencieron
al representante republicano por Nuevo México, Steven Schiff,
de la gravedad de los hechos y éste decidió poner en
un aprieto a la USAF encargando la reinvestigación del caso
a la Oficina General de Contaduría (GAO) del Congreso.
Se trata de un organismo público que sirve para controlar,
entre otras cosas, los más de 30 billones de dólares
anuales destinados a "fondos reservados" y que dispone de
"carta blanca" para investigar en el seno de organismos
gubernamentales.
Pues bien, antes que la GAO finalizara su informe, la USAF hizo público
el suyo en Julio de 1994. No sólo era la primera vez que la
Fuerza Aérea se pronunciaba sobre el caso Roswell desde el
desmentido del general Ramey cuarenta y siete años antes, sino
que era el primer comunicado oficial sobre OVNIs de la USAF desde
el cierre del Proyecto Libro Azul en 1969. En él ya
señalaba al vuelo nº 4 del Proyecto Mogul como el responsable
del caso.
Un año
más tarde, en Julio de 1995, la GAO emitía su propio
informe, respaldando tácitamente el elaborado previamente por
el coronel Weaver, pero asegurando que le ha sido imposible acceder
a la información del caso porque alguien no identificado, contraviniendo
la normativa vigente, había destruido la información
administrativa básica de la base de Roswell correspondiente,
entre otros, al periodo del accidente del OVNI. Además, su
informe descartaba por completo que hubiera sido un accidente aéreo,
un misil o un fallo nuclear el responsable del OVNI.
Finalmente,
dos meses más tarde, la USAF remataba su faena con su monumental
compendio El informe Roswell. Justo cuando en todo el mundo
no se hablaba de otra cosa que de cierta película que presuntamente
recogía las autopsias practicadas a unas extraterrestres barrigonas...
y que en 1995 se emitían por las televisiones de medio mundo.
Autopsias dudosas
A primeros de 1995 –justo cuando todos los investigadores
del caso Roswell esperábamos el pronunciamiento de la GAO sobre
lo que sucedió en Nuevo México en el verano de 1947–
surgió la noticia: un productor de televisión británico
llamado Ray Santilli, se había hecho con 90 minutos de película
"top secret" filmada por un tal Jack Barnett durante las
autopsias practicadas a los tripulantes del OVNI de Roswell. La filmación,
comercializada espectacularmente en los meses siguientes, nos desvió
de nuestra espera de reacciones oficiales en Estados Unidos y nos
obligaba a replantearnos el caso Roswell casi en su totalidad.
A fin de
cuentas, si la película era verdadera debía aceptarse
también la versión de Jack Barnett de que el OVNI de
Roswell se estrelló a primeros de Junio (y no de Julio) de
1947, y que los tripulantes eran sensiblemente diferentes a lo que
habían descrito otros testigos.
La "versión
Barnett", sin embargo, no prosperó. La filmación
presentaba –y presenta aún– muchos aspectos oscuros que obligaban
a recelar de su autenticidad. Los últimos han sido apuntados
por el investigador norteamericano Kal Korff quien, tras adquirir
por 100.000 dólares una copia en video de "primera generación"
de la filmación de las autopsias, ha descubierto numerosas
irregularidades. Falta, por ejemplo, una cuarta pared en el quirófano
–tal y como sucede en los escenarios de televisión–; ha encontrado
el reflejo de una lámpara de set cinematográfico en
algunos fotogramas y hasta ha localizado trazas de manipulación
digital.
Lo sospechoso
de este asunto, aún por encima de quién se esconde tras
la autoría de este más que probable fraude, es el objetivo
del mismo. ¿Qué se pretendía al hacernos creer
que el OVNI de Roswell cayó a primeros de junio de 1947? ¿Acaso
igualar la fecha a la del vuelo nº 4 del Proyecto Mogul? Y es
más: ¿por qué la película de las autopsias
se divulga justo a finales de Agosto de 1995, días antes de
la emisión de El informe Roswell de la USAF? Mi impresión
particular es que estos dos últimos hitos en la historia reciente
del caso Roswell fueron coordinados para añadir confusión
a este incidente y dificultar una pronta liberación de toda
la información reservada al respecto. Y esa tesis es la que
defiendo en mi libro Roswell, secreto de
Estado.
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