El Escritor en Cifras

LO MÁS IMPRESIONANTE

Cada año se publican en EE.UU. 180.000 novedades literarias. De ellas alrededor de 300 son traducciones. Desde mediados de la década de los noventa ninguna traducción del español había llegado a las listas de los más vendidos. La última, en 1993, fue la obra de la escritora mexicana Laura Esquivel “Como agua para chocolate”. Después fue “La cena secreta”, que en la primavera de 2006 se convirtió en la primera novela española de la Historia que entró en el Top Ten de los superventas en ese país.

LO MÁS ESPAÑOL

Según datos hechos públicos en enero de 2014 por la auditora Nielsen Bookscan, la obra “El maestro del Prado” fue la novela de autor nacional más vendida en España durante el año 2013.

LO MÁS VISIBLE

“La cena secreta” llegó al Numero 2 de los más vendidos en la lista profesional de PUBLISHERS WEEKLY, y consiguió estar ocho semanas en la lista de THE NEW YORK TIMES, donde alcanzó el sexto lugar.

LO MÁS NOVEDOSO

La tirada inicial de “La cena secreta” en EE.UU. fue de 375.000 ejemplares. Durante 20 días, el autor recorrió más de 15.000 kilómetros por la geografía norteamericana.

LO MÁS MODERNO

En Amazon.com, “La cena secreta” se estreno en el puesto número 184… ¡y llegó al 4!

LO MÁS HALAGADOR

La cadena de librerías BORDERS bautizó as Javier Sierra como “Hombre del Renacimiento” tras situar “La cena secreta” como el libro más vendido en sus establecimientos en el mes de abril. Mientras tanto la revista literaria CRÍTICAS en EE.UU. calificaba este éxito como “la mayor exportación española desde el vino de Rioja”.

LO MÁS EXITOSO

Además de las ocho semanas consecutivas en la lista de THE NEW YORK TIMES de “La cena secreta”, esta novela superó los 300.000 ejemplares vendidos en Alemania entre enero y abril, y fue número uno de ventas en Canadá.

LO MÁS AVENTURERO

Para el lanzamiento de su novela “El ángel perdido” en español, Javier Sierra se embarcó en una gira promocional que le llevó por 51 ciudades de 7 países, y a recorrer 101.711 kilómetros. Muchos de ellos acompañado de un “autobús de campaña” al que llamaron cariñosamente el Sierrabús.