El Ángel Perdido


“Una experiencia de alto voltaje”. Así describió el diario La Vanguardia esta novela de Javier Sierra, sin duda la más trepidante de cuantas ha escrito hasta la fecha.

Santiago de Compostela

Todo empieza en la Catedral de Santiago de Compostela en la noche de Todos los Santos. Julia Álvarez se encuentra trabajando hasta tarde en la restauración del Pórtico de la Gloria cuando, de pronto, un extraño irrumpe en el templo y se dirige a ella en una lengua desconocida. Antes de que logren entenderse, un súbito tiroteo frustrará su encuentro y el intruso huirá. El hombre que ha iniciado los disparos se presenta entonces a Julia como un agente de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos que ha sido enviado a España para esclarecer el secuestro de su marido, el afamado climatólogo Martin Faber, desaparecido cerca de la frontera entre Turquía e Irán. Allí mismo le advertirá que su vida también corre peligro.

Durante las siguientes 72 horas, Julia se verá envuelta en la búsqueda de dos antiguas piedras que son la clave para rescatar a su esposo. Son dos minerales únicos, descritos en detalle por primera vez en el siglo XVI, llamados adamantas, que pertenecieron a un matemático y astrólogo de la corte de Isabel I de Inglaterra llamado John Dee que dedicó buena parte de su vida a investigar las posibilidades de comunicarse con los ángeles, y que Julia y Martin recibieron como regalo de boda cinco años atrás. Conocidas también como betilos, heliogábalos, chintamanis e incluso «piedras susurrantes», las piedras del matrimonio Faber son codiciadas desde hace siglos por personas de las altas esferas políticas de Estados Unidos, incluido el presidente, y por una secta milenaria del corazón de Armenia.

César Pérez de Tudela y Javier Sierra, en la cota de los 4.600 metros del monte Ararat

En medio de esta lucha internacional por hacerse con su control, Julia Álvarez irá comprendiendo aspectos de la personalidad de su marido que hasta ahora desconocía y que podrían determinar el destino de la humanidad. Desde Santiago se iniciará un vertiginoso viaje que conducirá a Julia de una pista a otra, sorteando peligros y descifrando mensajes ocultos en marcas de cantería, lápidas legendarias y cábalas fonéticas, que se entremezclarán con mitos y creencias tan antiguas como el Diluvio Universal. La aventura de El ángel perdido culminará en tierras de Noé, en lo alto del monte Ararat, arrastrando a Julia a una trampa urdida por aquellos en quienes más confiaba y que la obligará a enfrentarse a aquello que más teme.

En busca del contacto perdido

Fueron muchos los hombres de ciencia que a lo largo de la Historia trataron de comunicarse o de establecer algún tipo de contacto con la divinidad. Isaac Newton, Emanuel Swedenborg, Paracelso, Roger Bacon o el mismo John Dee son ejemplos de esta milenaria búsqueda del ser humano por dar respuesta a dos preguntas esenciales: de dónde venimos y a dónde vamos.

Para fundamentar esta novela, Javier Sierra ha investigado las fuentes primigenias sobre las que se sustentan los mitos y creencias fundacionales de nuestra cultura. En su afán divulgador, el autor nos invita a bucear entre evangelios apócrifos que nos hablan de la unión de «los hijos de Dios» con «las hijas de los hombres» y que dieron como fruto una estirpe sagrada; el viaje del héroe sumerio, Gilgamesh, en busca del secreto de la inmortalidad; la presencia de un gran diluvio en relatos de diferentes culturas, como la griega, la sumeria o la hebrea; las profecías sobre el fin del mundo o la existencia de un lenguaje universal que nos permitiría comunicarnos con los ángeles, y mucho más.

Escudo de Noia

Escudo de Noia

Estos son algunos de los pilares de esta novela de acción en la que los acontecimientos se suceden a un ritmo de vértigo. Estamos ante un ambicioso relato que aúna ciencia de vanguardia, arquetipos universales, magia ancestral y tecnología primitiva, fundidos en un thriller que desborda originalidad y eficacia en cada capítulo.

Acostumbrado a los retos, el autor se supera a sí mismo al manejar un amplísimo y variado elenco de personajes perfectamente dibujados que viven aventuras excepcionales narradas con una precisión cinematográfica que las hace creíbles y emocionantes.

El ángel perdido teje, en definitiva, una trama llena de giros inesperados a través de dos puntos de vista diferentes –el omnisciente y el de Julia Álvarez, la protagonista– que logran despertar el mayor interés por esta aventura épica contada con un lenguaje directo, claro y sencillo. Una novela poderosa que despierta la curiosidad y ofrece respuestas sobre hechos aparentemente inexplicables en los que se cimentaron las bases de nuestra civilización.

Realidad y ficción se entremezclan en este magnético relato que requirió, para su ejecución, que Javier Sierra se aventurara a emprender una inigualable expedición al monte Ararat, con el fin de ofrecer, como siempre, una historia rigurosa e intensa a partes iguales, cimentada en la más absoluta verosimilitud.